Oh las veces que París/ o cualquier
ciudad del
mundo/ fue tu
cuello./
¿Qué querés que haga?/ está en mi naturaleza/ de
vampiro/ vos
nunca
dejes de
morderme.


E. Rodrígez


PARA LEER EN FORMA INTERROGATIVA

Has visto,
verdaderamente has visto
la nieve, los astros, los pasos afelpados de la brisa...

Has tocado,
de verdad has tocado
el plato, el pan, la cara de esa mujer que tanto amás...

Has vivido
como un golpe en la frente,
el instante, el jadeo, la caída, la fuga...

Has sabido
con cada poro de la piel sabido
que tus ojos, tus manos, tu sexo, tu blando corazón,

había que tirarlos
había que llorarlos
había que inventarlos otra vez.


Julio Cortázar

domingo, 28 de noviembre de 2010

VERDE, VIOLETA Y AMARILLO



No se cómo funciona esto. Ahora que amo. Ahora que las letras no se encuentran porque no deben encontrarse.
Alguna vez escribí que “las despedidas siempre ganarán los mejores concursos de poesía”. Alguna vez desde siempre, escribí cuando la melancolía corría espesa por la mesa de mi pecho, cuando los ojos estaban nublados, cuando en el pecho algo tiraba.
Pero no es lo de ahora, ahora, que igual el pecho tira, como un bandoneón se estira, pero ahora es distinto.
Es distinto y pucha no puedo encontrar las palabras. Y pucha, ¡qué alegría no poder encontrarlas!
Siempre ganarán los mejores concursos pero nunca bailarán hasta el amanecer el último vals.
Te amo. Te amo como nunca amé, como nunca creí se podría amar. Te amo como nunca me amé a mí misma, te amo como nunca admiré amar a otra persona.

De qué se tratarán ahora los bares solitarios, de qué sustancia estarán hechos ahora los bancos de las plazas con gente solitaria en ellos. De qué se tratará tu mirada y mi mirada por separado…

Entiendo entender que no existe ni cabe el entendimiento entre nuestras químicas. Siento que no estoy pensando sino sintiendo y que es hermoso este disociar de cuerpo y mente.

Entiendo que orgullosamente estas primeras palabras te las mostraré para que las leas tú, entiendo que te besaré hasta ahogarme en brillo cuando llegue a tus pies.

Entiendo. Escribo que entiendo, por lo tanto pienso. Pero cómo explicar que en realidad estoy sintiendo, en vivo y directo, en un aquí y ahora delicioso, en un amanecer en la playa que queda contenido en un frasquito de vidrio pintado de colores verde, violeta y amarillo.

Te amo. Y no entiendo la palabra, no me alcanza, me abraza y se diluye en pasión, en emoción, en diálogo de cuerpos que no necesitan ni exigen la letra.
Te amo, y nunca estuve tan segura de entregarlo.


E.B.

miércoles, 20 de octubre de 2010

INMUTABLE

Nos ahogamos en vasos de intelectualidades.
Vamos de lo divertido a lo hermoso, de lo horroroso a lo bochornoso.

Y por Zeus, sí que hay que tener valor para callar. Firmeza para poner un “no” tan absoluto sobre la línea de la mirada, ese océano que nivela mi pesadez de amor.

La boca me seca. La boca y no la palabra.
El cigarrillo asquea.
E innumerables cuerpos viejos caen desde papeles amarillos.

El invierno no se va más. Y eso que escribo con las dos ventanas abiertas, temblando pero insistiendo en que ya, es verano. Que ya basta de amarillos humanos...

Volvés. Volvés.
Y nuevamente
volvés...

Te vuelvo. (Eso está claro para el lector ¿no?)


Hace poco me dijeron que decir “no”, no es autoritarismo… es libertad.
Y recuerdo cómo sudé y temblé de miedo el día que viví en carne propia el darme cuenta de lo libre que era; la inmensidad que me recorría… saberme libre, libre de elegir, libre de elegir entender lo que el otro me decía, libre de elegir no lastimar, libre de dejarte mujer, de dejarte de una buena vez y comprender que no siempre la libertad es dulce, pero sí que es real, sí que es adrenalina pura e instintiva.
Hacer libertad de mis pies, manos, boca y sexo.

“En su sueño entró un tango.
En medio del mar un farol se prendió.
Y entre tanto desquicio olvidó las llaves para salir... y salió igual.”



E.B.

lunes, 23 de agosto de 2010

VÉRTIGO DE INSTINTOS


Me dan vértigo mis instintos, desconfío con tanta confianza de lo mental. Apoyo mis pies y bordeo cada centímetro, a veces temo que tanto concreto hunda para siempre esta humanidad sin razón de ser.
Veo el cuadrado que emana sangre, la letra que quema papeles, la tinta que escribe mentiras… y esos ojos que siempre, aunque temo se equivoquen, permanecen junto a mi tristeza.
Maratones de personas que visten presiones… y un viejo saxofón en cada tacho de basura que tropiezo.

Me ensordezco con lo que no se detiene jamás, analizo las hormigas y su globalización paradójicamente solidaria, aún siento orgullo de este insomnio sin luna, y por suerte sin espejos.
Me emociono con un tango del Polaco, esos que bajo un aroma a alcohol nos dejó pensando que estarían en buenas manos. Simple naturaleza del error humano, pensar que el mundo progresista nos lleva por buen camino…

Y sigo temblando de miedo por esos ojos, que se sientan al borde de mi cama cada noche.

Aún sigo bailando.
Aún duermo pensando si volverás.
Aún creo que “creer” es un gran engaño moral.

Y ahora despierto, mi pecho carga una sensación extraña.
Hay un reloj, señala algo…
                   (una nueva espera se forma…)
Mis pies se calzan, bordean el cemento.
Lavo mi cara de los miedos nocturnos, vuelvo hacia el reloj y desespero. Intento desarmarlo, pero hay un tic-tac que proviene de mi interior…

                 y tengo miedo
                    y es otra vez de noche
                               y otra vez están esos ojos…


E.B.

LLUVIA DE OCTUBRE


Se que recordaré donde guardas el cenicero de tus esperas y asombros.
Se que olvidaré los cigarros que por ti consumí para no tallarte perfecta, como acostumbro a vestir la naturaleza humana, imperfecta como la espera.
Se que recordaré tus cosquillas inquietas y sonámbulas que vagan día y noche sobre tu piel de tergopol.
Se que olvidaré el calambre de clímax que me provocan tus ojos color té disparándome palabras hechas cuerpo.
Se que recordaré tu debilidad por sofía, ciencia inexacta de tu vida, como también tallaré esos dedos que tantas vueltas de página le dieron a mis creencias.
Se que olvidaré los latidos que despertaron y durmieron mis pies al descubierto, cuando las sábanas cayeron al suelo y el placer nos abrazó bajo la lluvia de octubre y esa luna, que no fue de miel, sino de culpa y pecado, exquisitos placeres que bebimos hasta ahogar.
Se que recordaré tus labios que en medio de gemidos de placer y suplicando por más, pronunciaron -provocándonos- “no te enamores de mí”.
Y se que por eso olvidaré recordar que el olvido tal como el amor no existen. Las creaciones humanas se pueden abatir, pero la base de tus ojos y tu ámbar de aliento respirando sobre el mío, serán el placer más vivo que recuerde en tu olvido.


E.B.

ESTADOS DE LUCIDEZ



Cómo decirte que hay veces en que mis ojos espantados
                                                                                          buscan,
 ya fuera de sí, otros idénticos, que abriguen la llama que se llevaron los tuyos
-aunque hoy los haya visto tan humillados de dolor-
                                                                         y no los encuentre.

Cómo explicar el frío que hiela la piel seca, la carne mía, los huesos de un cuerpo
-que aún después de horas de haber asistido a tu hallazgo-
sólo en un segundo de debilidad hayas ordenado de forma tan tajante que mi alma conserve el calor…
                                                                                                                y lo haya hecho.

Cómo descifrar este circo de emociones que se metamorfosean de forma tan
                              plástica,
                                              artística,
                                                            imperial…
Es realmente humillante ver cómo creo el camino para tu partida y ansío siempre una última despedida…
                                                                                                                y jamás te niegas.

Es innegable la magia que nombra lo ficticio de su supremacía en mí, es incalculable ver cuántas barricadas les puse a tus pies, cuántos escalones agregué a tus pasos…
y sin embargo,
                                                                                                  lograste robarte mi aliento.

Cómo quisiera juntar las palabras en mi mente, dotar de vigor mis pensamientos. Cómo mirarme cada mañana en el espejo y saberme cobarde, tan pusilánime como aquella sentencia, que el viento entregó a tus ojos siempre tan potentes
-aunque hoy los haya visto sangrados de impotencia-
y dominarme tan salvajemente frente a lo que me hubiese salvado realmente.
                                                               
Cómo decirte que violé los códigos de tu fidelidad y me creo
insobornable.

Y en la escena final del acto sin fin,
esa presencia,
tan
                                                                         intangible,
                                                       ficticia,
        pero innominableMENTE
Perfecta.


E.B.

CORAZA DE MARFIL



Se vuelve fuerte la coraza que cree para tu amor… porque resulta que tendría que servir para olvidarte, pero el corazón que no entiende de trivialidades ni olvidos oportunos, hizo filtros, potentes, de grosor; hizo puentes a tus ojos de verano, a esa coraza tallada por tus manos, en donde todo se vuelve piel. 

Tu luna y mi luna salen las mismas noches a bañarse de melancolía.

Mi río tiene calce en otras arenas, pero la corriente no siempre me lleva hacia allá, es más, diría que la turbulencia provoca derrame de aguas saladas, crecientes de lágrimas que desbordan cualquier premeditación.
No quiero estar a salvo, la tierra firme no sirve para soñadores ni enamorados cínicos…
No quiero enterrarme en la seguridad, tu aire me congela y quema en el mismo suspiro, me desnudo, me libero, me despojo de piel y botas, lloro peces y limaduras, roo las puertas y siempre de alguna forma naufrago y arribo en alguno de tus puertos de silencio…
Las sensaciones siguen creciendo, se alimentan de vaya a saber qué artificialidad, y entonces proviene la explosión –silenciosa y vestida formalmente-, la línea de la locura se vuelve invisible y no encuentro suicidio posible que me asegure encontrar otra belleza así en otra vida

Sí, se hace fuerte la coraza, mi fantasioso amor por ti sigue creciendo desmesuradamente…

Mientras… ella
 tapa mis pies fríos, calienta mi hueco y su lugar en nuestro lecho y es tan difícil…
que todo queda en manos del éxtasis del sueño.


E.B.

jueves, 12 de agosto de 2010

Los orígenes del tango. Buenos Aires, 1900.


"Recordaba aquellas horas de garufa
cuando minga de laburo se pasaba,
meta punga, al codillo escolaseaba
y en los burros se ligaba un metejón."

 El ciruja L.: Alfredo Marino. M.: Ernesto de la Cruz

domingo, 8 de agosto de 2010

AGOSTO


 A veces pienso un poco en ti.

Hay veces que mi letra se parece a otras, la forma de terminar la "ene" un poco hacia dentro, como vos. La grafología seguramente  podría darnos una explicación psicoanalítica, de esas que tanto nos pinchan las plantas de los pies.

No podría decirte que te extraño. Algo ocurrió vaya a saber bajo cuál dimensión del tiempo, pero la decisión que tomaste, tan de invierno y helada, fue cayendo en mí como una pluma al suelo.

A veces pienso en mi monolito, que estoy segura regarás y hablarás apropiadamente cuando lo necesite.
       (Confío en ti).
Hace unos días la planta que me obsequiaste tuvo como un desmayo de manos. Planté sus dos ramas bajo mi cama, y a su nuevo cuerpecito lo observo y le busco otra forma. Mientras, le hablo y la riego.
       (Siempre hay que buscar nuevas formas Quisiera que confiaras en mí).

Fue una flora exótica la que mezclamos tu y yo.
Te agradezco el amazona de aprendizajes que fuiste y los restos de perfume sobre mi almohada.
Cuando volvamos a vernos trataré de acariciarte un mechón de pelo y no confesar nada más.


E.B.


Estación de arrabal




Nos despedíamos siempre 
en la estación aquella.
equivocada como toda estación los trenes partían siempre antes,
y la gente y las parejas ilusionaban y creían que no debían partir, que las vías les hablaban.

Elegíamos esa estación porque era la de tu casa, porque me llevabas en bici, porque era divertido. No nos caíamos porque todo era equivocado. Por lo tanto yo disfrutaba que me lleves, pensando que algún día próximo volvería a sacar un boleto para ir a visitarte.

Cuando llegábamos a la estación todo era silencioso, sabíamos lo de los trenes por eso íbamos temprano. De alguna forma entendimos que nos tocaba de ese modo. No nos hablábamos, nos tomábamos de la mano y esperábamos el silbido.

La locomotora marchaba y atravesaba toda la ciudad, desde arriba, desde abajo, de costado. Me encantaba tener que viajar en tren para llegar a vos y muchas veces también para alejarme de vos.

En mi país no hay trenes, por lo tanto el encanto lo encontramos en otro lado aquella última vez. Siempre buscábamos la magia de otra despedida.
Debe de haber sido la falta de rieles, no se me ocurre otra cosa -a excepción de lo que verdaderamente fue-.

Quedamos abiertas al aire, al fuego y las noches de luna creciente.
Quedamos flotando en el mar redondo, con un último tango que acompaña las puertas de los trenes y tu recuerdo...
 "Decí por dios qué me has dao"


E.B.

viernes, 23 de julio de 2010

Actualidad



Cómo se hará para recomenzar todas las mañanas sin paños fríos sobre la frente.
Será cuestión de edades y sin sentidos.
Será cuestión de empezar a gritarse con voz más baja, susurrar las directivas, acariciarse los pies mientras encaminamos la página.

Mandaré un ultimátum a todas las sinonimias entre vos y yo. Las estrellas son fugaces en nuestras identidades.
Dar imperativos abstractos no solucionará este costado de la cadera si no descargo la mochila equivocada que cargué. El desnivel que violentamente cavaste en el piso no se empareja tirando tierra tampoco.

A veces coinciden los momentos, (el de la piel roja pero seca), el momento de las imposibilidades de concretar nada más que palabras, y preguntarse cuánto de novedad traerán las significaciones de estos dolores instintivos.

                                El ruido de una hoja arrancada del cuaderno puede aturdir.

Recuerdo descubrir un horizonte redondo desde un faro y enloquecer. (Los ojos brillaron igual que tu primera aparición aquella vez).

¿Qué es lo nuevo?
Esto lo es. Y no es mucho.
La palpitación de la espera, la ansiedad del reloj barriendo poco a poco aquellas palabras hasta transformarlas, maldito tiempo dueño de mis esperanzas.

Quiero unas manos que me acaricien y quiero que sean las mías primero.

Dale, ya sabes que si hablo demasiado voy a empezar a inquirir para que digas lo que ya nunca tus labios volverán a decir.
Me acepto en reparación.

¿Qué es lo nuevo entonces?
El tiempo, lo de siempre y lo que nunca imaginamos.


E.B.

sábado, 17 de julio de 2010

EL MAR Y LOS POETAS

No hay lugar a dudas. He viajado y no puedo escapar de esa sensación de no volver, no inducir nada. Si fuera posible hacer algo sin andar sabiendo nada.
Las pretensiones y los olvidos no hacen crecer árboles, ni mucho menos conocen las raíces… Una hermosa raíz.
Ni siquiera logro hacer coincidir el lugar en el que estoy y este ahora con resonancia a tango líquido.
El río no para de acomodar los sonidos. Nunca acalla. Anochece y el tango endulza los labios.
No podría dejar de ser poeta, dijeron por ahí, en los rincones del mar.


Foto: Florencia Salto


E.B.

DIJERON, DICEN


Me dijeron que te use.
Me dijeron que respire profundo pero que no me vacíe.
Me dijeron que nunca te ibas a ir de mí… (ahora que lo pienso tus labios una vez formaron una cercanía similar).
Me dijeron que nada cerrará. Y una vez tú dijiste: “No hay un absoluto, todo recomienza.”

Me viven diciendo; y yo vivo en silencio.

Anoche no podía dormir, y te susurraba secretos siempre mal confesados por medio de las palabras. Anoche me hablaba a mi misma y no lograba verme completa fuera de esta humareda.
Se dicen muchas cosas, tantas. Yo no puedo siquiera asegurar mi próximo paso, puedo subir las escaleras, seguir viendo que puedo llegar más alto... pero no subo; no subo porque soy conciente de que nunca aprendí a bajar.

Y todo parece un frágil acuerdo de las partes, todo parece decirme que es bueno no haber aprendido nunca a bajar.
También me dijeron que si hay algo bueno de tocar fondo es que ya no se puede caer mucho más.

Hoy digo día gris, hoy digo lluvia,
hoy vos.


E.B.

CAPRICHO

Si se lo proponía podía saltar la pared. Solo era cal, solo cáscara, ya nadie la sostenía del otro lado.
Si se decidía podía cortar el hilo con un suspiro sincero (se encuentran pocos en la historia del mundo).
Un espejo, una silla, y un hilo.
Elementos inofensivos.
Palabras.
Solo palabras que
uno las quiere
significar peligrosas,
capricho,

puro capricho.-


E.B.

ANOTACIONES LEGIBLES


Otra vez el espacio se vuelve delator de animales personales que olfatean desde el aire. Este respirar distinto, ese dormir “tan por el aire”... estos pies que ya no dejan huellas sino que pisan miles de otras, ajenas.

El cuerpo se metamorfosea de forma casi cómplice, este complot del que tanto me siento perseguida ya lo dilucidé: es mi sombra la que juega conmigo, esa noche pícara que se anuda en mi mente... se multiplica, se hace espesa. No para de jugar...

Y busco, busco ese equilibrio utópico, y creo violentamente que no existe y por pensar eso busco su contradicción, su opuesto, algo late del otro lado de las cosas... ahí husmeo yo, en las existencialidades de lo absurdo, en la cara de la perra calle: tan cotidiana e irreconocible todo el tiempo.

Y ya no me molesta este hecho privado en mí. Este volver a recaer en lo mismo, esta dialéctica de vómitos que elijo como despertador en mis días; ese hilo sinrazón que me mantiene sutil, atenta a esta vida pebeta, a este tiempo tan verde y viejo.

Hay párpados... hay miradas. Hay cavilaciones de segundos que conforman un destino encuadrado y perfecto para olvidar, colgarlo en la pieza y admirarlo como adorno. No me interesa lo lejano del futuro sino su inmediatez incorregible, nadie quiere aceptar que el mañana es hoy y el presente un pasado tan ajeno como universal.

El ambiente hoy me hizo delatar muchas palabras juntas, que buscaron ilusas y sumisas vestirse de lógica, contener en ellas mismas una suerte de coherencia y literatura burda.
El ambiente, el aire
los párpados y.

E.B.

MATUTINO

Ese cuidado que tienes…
y luego escupes.
Tengo que lavarme la cara y volver a mirarte.
Vienes como un viento que se levanta en una tarde de calor insoportable. De repente reflejas, refrescas, cada hueco entre mi ropa y mi piel. No entras adentro mío, me limpias desde afuera.
Esa manía que cargas…
preguntas como un niño desahuciado, perdido en un mercado buscando a su madre. Yo no puedo recogerte, no soy tu madre.
Preguntás, preguntás. ¿Porqué yo nunca pregunto?
Este miedo que tengo. ¿Servirá para algo? Debe ser por eso que no pregunto.
No veo utilidad dentro de mi cuidado, no veo. No veo nada.
Extraña conspiración, exótica en la zona. Me gusta, no puedo mentir.
¿Subestimo? Seguro.
Y luego escupo, te lavas la cara y preparas el café de las 9. Noticiero y puerta que da a la calle.

E.B.

VANIDADES



Es en vano, no puedo con vos ni con nadie que se te asemeje en características.
Sos un vaivén de sensaciones, por momentos incontenibles de euforia, otras calladas y viscosas de nostalgia. Derribas lo real, te volves moral de inquisición.
No quiero un equilibrio proveniente de dos balanzas tan diferentes. La Vida pesa más che… qué se le va a hacer Amor, pareciera que podes derribar cualquier muro de circunstancias pero justamente creo que de ahí procedes.
No me interesa tenerte sino fuera por este vacío nocturno, es tan práctico lo mental que asusta el hecho de la verdad. Miro por la ventana, miro hacia dentro. Me pienso y me proyecto, ya no se qué es lo vergonzoso, no puedo con los límites entre blanco y negro.
No me interesa tenerte porque justamente estoy buscándote constantemente. Búsqueda y salvación: unión utópica hecha. Aquí si hay vergüenza.
Es en vano, no puedo conmigo misma, no puedo con la caja eléctrica que nunca calla, y si está apagado es lo mismo, representa… representa.
No puedo con los autos y esa avenida, esa casa, esa dirección…
No pude con tus ojos anoche, no puedo con la lapicera ahora.
Ah vida melancólica que banal eres…
Maldita razón humana.

Si verdaderamente uno quiere creer en la utopía, deberías haber nacido allí,

y solo allí-.


E.B.

ALGO DEL MOMENTO

Una pelusa hubiese bastado.
Alguna morisqueta jugada en el momento inoportuno, el de la risa, el de tu pelo formando una figura que jamás hubiera imaginado.
A esta hora del crepúsculo es medio idiota engañarse, ba, uno se siente así, medio perdido entre el alcohol y tu rostro, la guerra eterna de lo mental y lo otro, que todavía no encuentra nombre en el diccionario.
Es raro escribir sin pensar tanto. Llueve, sí. Llueve y mis pies están secos, ¿de qué sirve entonces?
Es casi traslucida la sensación de este momento… pero no cabe en una palma explicarlo, no es necesario, no te extraño, no es necesario…
no te extraño.

No sabes a agua, sabes a sed… tienes el complemento en este escrito, estás al principio y al final…
¡Qué crezca tu orgullo!, ¡qué sea insaciable!
Solo así sabrás que no sirve de nada, ni tu gloria ni esta perdición de no saber qué estoy escribiendo, de no saber cuándo parará de llover, de no querer leer en tus palabras cuánto tiempo le quedan a tus ojos…

Una gota de mi sudor hubiese sido suficiente. Darme cuenta del esfuerzo casi artista que hiciste para que me diera vuelta, fue demasiada la felicidad de tenerte pero tan flaca las ansias de devolverte.
Ese era el punto.
Había que devolverte.

Y ahora que te presentas así, con ese recibo entre tus manos...
Creyendo, pensando… ¿dudarás? que es sólo por un tramite cerca de acá… te digo que no pienso devolverte ni un milímetro de lo que tomé de ti, ni tus dudas ni tus franquezas, nada.
Absolutamente
Nada.


E.B.

ALFOMBRAS


Como si el presente se pudiera... Simplemente alfombrar.
No es fácil hacerte a un lado... Tal vez fue un error.
Pero ¿de qué falla estamos hablando si sigo igual, por qué te buscaré en la ventana?

A veces es difícil hacer un límite, volver cuerpo a algo que anda en el aire... explicar lo inexplicable tal vez.

Me voy extinguiendo... a cada chispa de muerte, a cada bostezo de madrugada y alcohol.

No hay mas jazz a lo lejos, solo tu imagen, que también empieza a huir de terrible amenaza crepuscular.
0

E.B.

viernes, 16 de julio de 2010

LAS MANOS

Por qué ese horror a las perras negras. Ese terror de poder verme en las letras, en los dientes que crujen como si alguna sustancia pudiera hacer crujir así de verdad.
Como si algo de esto se convirtiera en algo tangible, que abrigue, que susurre vaya a saber qué verdad…

Cuantas sensaciones más hasta saber que esta es la única. Lo distinto…
La raza.
Y vos no me miras porque sabes de qué te hablo.

Y mi mandíbula dispara sensaciones.
Mi estómago se encoje.
Y estoy escribiendo en un lugar público, y tiemblo, no paro.

No sé.
Hacía mucho tiempo, mucho tiempo y sin embargo mi mano va más rápido.
Todo es una velocidad.

Vos y yo somos velocidad.
Cuando lleguemos…
Olvidémonos de las manos…

E.B.

LA LOCURA


La locura puede ser una intersección, un desmán propicio para la redentora lógica.
La locura puede ocurrir en el instante mismo que acometo una ley, un desliz, un edén.
Hay anteojos que me miran, idénticos, colgando, nebulosos.
El tema de las palabras y el tiempo.
El tema de los silencios sordos.

A mí me basta con seguir… con seguir mirando la Oceanía, sin ya tratar de cortar el punto de fuga. Sin ya pretender aprender o poder explicar mi propio rizoma, mi actual karma.
Las voces hablan solas, en todos lados, en cada rincón de este lugar.
Las velas se apagan porque hay que volver a dormir.

El tema de la locura y la soledad
Tantos temas…

E.B.

IMÁGENES

Un lápiz azul que se cae en la arena
Tu retórica sonrisa, tu luz inapagable.
Un olor a verano que se estira. Te abraza hasta las piernas, no me deja ir…
La forma que cambia, que nunca para. Los miedos que se enojan conmigo porque pretendo obviarlos.
Son horas las que me pasó hablando de ti. Buscando desesperadamente toparme con un extraño que no te conozca, al cual le pueda preguntar si eres de verdad.

Me veo juntando tapitas en el mar.
Me vi sonriente.
Me veo ahora, otra vez… me veo ahora.

Igual voy a invadirme.
Voy a envalijar otro camino.

No encuentro más plumas en mi almohada desde que te permití otra vez un lugar. Extraño a ese nuevo pájaro, esa brisa de mar y aire; que descuido, que temo, que quiero.

E.B.

GARGANTA


Que raro que se vuelve todo. Me hundiría en la filosofía pero no sobreviviría descalza…
Tragar y tragar…no saber si mi garganta es mía. Tener ansias de saber nada para poder cambiar algo. Quiero cambiar algo…
Tus ojos me dijeron que hay más vida después de la muerte. Tu boca maldijo las palabras y alabó la locura. Mis pies encogieron porque la vibración fue fuerte. Y ahora tengo sed. Ansias. Ganas.

E.B.

NORA DANZA

Yo no sé que tanto deseo esta soledad, de un solo cuerpo y desenlace. Si al final me enciendo un pucho, algo así como la combustión de algo que necesito ver ceniza y poder manipular.

Exactamente cuál es el oasis de ambiente perfecto para un hombre solo no lo sé. Insisto en que mi urgencia fue denunciada inmediata y aseguro palpable, se pintaba en el pecho una especie de mesa de café con vista a la ventana… inevitable la seducción que eso me implica.
No me consideren narcisista tampoco, ya que es casualidad de cada segundo que se mide con ánimo de atrapar al tiempo, que esta cita con mi encuentro a solas salga bien o mal, términos infinitos de charlas y chistes, un bar privado digamos.
El bien y el mal en mí tienen definición aleatoria.



(Silencio de la tinta).



Asociación y pensamiento de lo sucedido sin palabra:

“Nora comienza a danzar, dando vueltas y vueltas bajo la lluvia,
mi cuerpo se relaja a la melodía final.
veo colores, puedo ver los colores…

¿Será auténtico este lugar?”


Apago el cigarro y la vista del lugar se asienta, amanece de montaña la neblina de esta ciudad, de este cuarto.
La cabeza nunca para, eso ya es un silogismo estructural, pero bueno… si hasta parece intelectual esta pena.
Pena o simple energía que recorre hoy su curso con tormenta de azar, manchas de pintura espesa y brillante.

Siento que estoy dejando pasar un dolor con mucho peso, un amor de alto vuelo. Lo tengo que dejar, es bueno. Me trasmite libertad no tenerte que pensar con categoría. Sí debo confesar que tienes tu pieza de recuerdo y recreación, solo por un vicio tosco del amor, estás en frasquitos de aromas y cosquillas… es lindo recorrerte sólo así.

De lo otro que se ocupe otro. Es fácil llamarte, pero mi bienvenida te espero distinta y te fuiste nueva.
Curioso mi cuadro de situación hoy.

Me cité conmigo y mi soledad:
- Hola. Te presento a mis pensamientos… Este encuentro
va a ser interesante-.

E.B.

LILA



-Era lila…-
Lo dijiste con una tristeza tal…
Se que no volveré a verte, lila. Para mí tu color es el celeste, o tal vez, el turquesa.
Estabas tan triste. Por mí, por vos, por ella, por nada. Vaya a saber, no quiero saber en realidad. Sólo quería abrazarte un tiempo más bajo la luna. Por circunstancias técnicas y de acompañamiento no se pudo. Sin embargo las ganas, tus ojos tristes, tus manos cerradas, mi mirada ida.
Y aquí estás de nuevo, en la sombra de la lapicera, doblada sobre mis pies. Musa de las más difíciles de seducir.
Todo se transforma. Qué distante fueron las miradas. Y obviamente no dejemos de lado la posibilidad de absurdas.
Dijiste lila, sin embargo yo creo que era verde. Esa cintita que colocaste alrededor de tu cuello, que danzaba feliz en el aire de septiembre.
¿Porqué trajiste ese recuerdo al aire vivo? Me cortaste un mechón de pelo nuevo…
Pajarillo, muero por tus verdaderas alas. Te las robaré una de estas noches. Lo haré y trataré de volar lejos, algo que nunca me animé a hacer; como tampoco puedo aprender a acercarme sin espantarte o herirme.
Pajarillo de arena, te me resbalaste entre mis manos. Así te vi huir, caer. Así te bese los párpados… que estaban cerrados. Siempre cerrados.
Yo creo que era verde… y vos brillabas de turquesa. Aunque la última vez te haya visto como el mar,
azul oscuro: como te gustan a ti las noches.

E.B.

miércoles, 16 de junio de 2010

El juego está jugado (Cap. 93)*



Te escribiré, lo seguiré haciendo, durante años. Hasta que nuestras vidas estén ya tan lejos que no escribas más con la misma mano ni hables el mismo idioma.
Algo inventaré (de hecho de eso se trata toda la historia).
Preguntaré por el nombre de tus otras 200 arañas. Luego por el color de los pájaros en tu país. Después de eso (y tú nunca responderás) me pondré triste, buscaré algo que te presione para hablar, algo que te obligue a decirme si son amarillos o azules.
Y callarás.
Y me volveré loca porque sólo querré saber el color de los pájaros en tu ventana. Y me arrodillaré para que me mientas, para que algo me viva entera.

Un día ya no sabré cómo localizarte. Mis barcos de papel se hundirán todos antes de llegar a tu Venecia.
Un día entristeceré aún más, te volveré a envolver en una burbuja de compasión y me perdonaré. No será difícil (de eso también se tratará el juego).
Volveré a construirte. Cada año con más esfuerzo. Volveré a dibujarte parte por parte hasta llegar a tus manos.
Y nos las recordaré.
Y me volveré loca, intentando formas, sombras, huellas, uñas.
Y no podré.

Te escribiré por necesidad imperial, pensando que esta vez sí responderás. Porque mi pregunta será ingenua. Porqué a nadie se le niega la información de cómo eran exactamente tus dedos largos y hermosos.
Esperaré el tiempo permitido del cartero y las burocracias, hasta lo extenderé cuando todas las posibilidades de retraso hayan sido justificadas (todo esto por la burbuja de compasión...).
Ni siquiera temblarás. Y tranquila, siempre dentro del juego, esperarás a que mi desesperación olvide cada parte de tu cuerpo. Y sólo terminarás de reír el día que mi última carta llegue. Sin cartero, sino que mis manos no olvidadas por mí la entregarán.
Ya no tendrá destinatario ni remitente.
Ya no sabré cómo nombrarte, menos identificarme.
Sólo ahí agarrarás la lapicera y encontrarás conveniente contestar todas mis cartas.


E.B.

*(Me refiero al capítulo 93 de Rayuela. Un hurto piadoso)

Plastilina de colores

“Mucho más que quererte:
suelo amarte con pena”
Oliverio Girondo


Entre hilos de colores que se fueron destiñendo, solos colgando de un tendedero, pasando por vientos, cambios húmedos, secos. Recibiendo lluvias que los fueron endureciendo.
El lila ya no es tu lila y el azul ya no es mi color.

¿Las vías donde terminarán?
Es tan difícil explicar lo de la plastilina…

Vaya a saber qué tipo de lenguajes se construyeron hacia adentro. Creo que no me animaba a enfrentarte por miedo a tener que nuevamente esperarte, y volver a ver, como en un arte minimal, cómo todo volvía a repetirse. Cómo todo nuevamente se iba deformando y desencajando hasta aterrorizar-me.
Otra vez la sospecha de que creas que son payasos los de mi circo… y no verdaderos animales tristes, encerrados en una historia sin fin.
Sospecha. De que no me quieras. Ni un poquito.
De que no me respetes. Ni en diferido.


E.B.

martes, 15 de junio de 2010

Alfileres de algodón


Monótona vida de alfileres mojados…
Remotas circunstancias que viven más que el verdadero hecho.
El vacío en el estómago, ese hambre poco interesado que me arrebata el centro de mi cuerpo, lo desequilibra, le crea un peso de importancia que nunca logro comprender.

La verdadera inconciencia, el no saber razonar... De alguna forma siempre termino entre tus sábanas de alambres, otras veces son de plumas. Cómo elegir, si algunas veces eres tan hermosa, y otras, todo es homicida.
¿Para qué servirán las decisiones si las circunstancias son trocitos de pan que vamos comiendo como palomas que necesitan de alguien más?

Monótona vida de alfileres quebrados justo en la punta; inútiles, inservibles. No pinchan, no mueren, no se levantan pero insisten en que se los acepte aún sin punta ni filo para las palabras.

El vacío se mezcla en la garganta, sube y baja hasta allí. Algo se ciega y siento un puente duro de atravesar para poder llegar de mi saliva a mi pecho.

Mi alfiler sin punta.
Mi vida monótona.
A ti te hablo.


E.B.

jueves, 3 de junio de 2010

El tango no repite el final

Ya no puedo dictar más si escribes sobre mi tronco y dejas marcas de corteza.
Prefiero que no me hables más así.

De igual forma el dictado de este amor lo hice siempre hacia dentro. Nunca dije nada. Cuando elijo hablar es tarde.

Está bien… lo acepto. Un nuevo duelo a mi archivo de silencios.
Está bien, trataré de aprender, entenderé una vez más tu hilo de vanidad. El silencio terminará esta ruta.

Anochece y además.
Noche oscura

Eso sí… con el delirio no podré. La fiebre subirá y quemará cada una de mis uñas.
Ahora sí, el bandoneón irreversiblemente no era para la época.


E.B.

Arribo místico


No me atrevo a salir, me duelen las caderas, duele el giro, el cambio de dirección. El camino se hace sentir.
Hacer dos pasos, salir de esta casa. Entender que se debe ir al supermercado. Que se debe seguir y dar vuelta a la esquina sin temor.
No temblar más si las circunstancias de desdoblaron otra vez.
Era de esperar que el espiral mareara. De igual modo el vestigio del futuro siempre tiñe de vértigo el siguiente paso del trapecista.
El sentido de las ropas, las comidas y los sueños debe anclar en espacio y tiempo de forma urgente. Ya no estoy más en el mar…
Llegué al puerto y aunque no quiera ver la ciudad, millones de luces esperan alumbrar nuevas sombras.
Me fui y desperté.
Ya no estoy en el mar.


E.B.

OJOS

Aparentemente quería que me mates una vez más.

Comprendo que realmente dentro de mi baúl de letras sólo tú tienes la llave. Desde ahí salen a borbotones las dudas, las búsquedas, los cánticos y la oratoria ensayada ya mil veces.
Todo empezó al encontrar el baúl, entre energías que eran poderes recién naciendo. Y yo que no sabía muy bien qué hacer con ellos. Y tú que decías que adentro había un genio de esos de lámpara.

Todo se va desprendiendo, fugazmente.
Eso sí, así como sólo vos tenés la llave no puedo no enceguecerme con un solo ojo.
Me cuesta simplemente ir sin flecha. No sé a donde apuntar cuando intento eso del vivir.

Lo único que grité es no saber abrir el otro ojo, para realmente ver cuántas veces llevo vivida la vida que mataste la primera vez. (¿Cuánto tiempo la llevaré viviendo?)


E.B.

viernes, 28 de mayo de 2010

Un segundo de distracción y se pierde la dicción, la precaución y tu cintura.
Es difícil la concentración en este salón de cuartas pasiones.
Mientras la lluvia siga haciendo globitos prefiero no mentirme más.


Hoy cada suspiro intenta ser vuelo. Una mano que alguien ofreció trata de agarrar cada uno de mis dedos inmaduros, verdes.

Hay noches de desesperación, de no querer quedarse solo entre humos de fantasmas.
Hay noches de tristeza tranquila, de serenidad de duelo, de amores que se encuentran en las manos, con el mismo boleto de colectivo.
Hay noches en que veo la luna y pienso seriamente en que lo único que queda es emborracharme observando tus ojos en mi imaginación.

Tus dibujos de concentración hermosa.

Un segundo de distracción… un minuto antes de, un abismo de azar posterior y… la música empieza a calarse hasta los huesos, el vino metamorfosea el frío, las fotografías empiezan a hablar desde las paredes.

Quiero vivir siempre en ese minuto antes.
Blanco azar.

lunes, 3 de mayo de 2010

Miedos arcaicos




Miedos arcaicos.

¿Será que cuando un ser concientemente quiere entrar por otro lado… la puerta trasera, el ático, el sótano… no importa la dirección de donde viene sino que sus ojos gritan saber donde va?
Como un lobo saltaste a mí, tus garras se sostuvieron de mi cuerpo, salvajemente me rozaste una pestaña...

Miedos absurdos.

Un metal frío sobre una piel caliente. Palabras con filo… -y todavía pretendemos sacarles punta-...
La palabra no es el lápiz, la palabra no se asemeja para nada a lo que hablamos cuando estamos mirándonos.

Miedos privados

Tal vez me dejas demasiado libre… las hojas que caen, cuando se deslizan y cortan el hilo de su naturaleza, tienen una duración en su vuelo. Hasta que caen, pero no es un golpe seco, vuelan hasta rozar la tierra y ahí quedan. Todo tiene su tiempo, su duración…

-yo creo que acabo de desprenderme de la ramita. ¿Será otoño o invierno?-

Miedos que proyecto.

Tengo manías que degradan, tengo amigos que sorprenden, son admirables desde lo más oscuro de sus pecados.

No hay razón de perdernos, si en realidad nos encontramos.
No. Por suerte no hay razón en esto.
Hay desafíos. Y eso alimenta mi espera.

La espera: miedo unánime.



E.B.

Amanecer de comienzo



Cambian.
Los ojos, la boca, la caricia.
Las ganas, la mente, el interés.
La risa o lo profundo de los silencios enamorados uno del otro.
El pelo, tus labios, sus besos.

No quiero pero se sienten las distancias, por un lado cuerpos hambrientos; del otro, almas tristes, enredadas vaya a saber porqué aún.

Siempre fue así. El clavo que llega y saca al otro de atrás. El alfiler oxidado que cae, rendido, muerto de tiempo. Seco.
Lo nuevo que llega sin definición, sin precisión de palabras, tus pies fríos…

Todo es exactamente opuesto a lo anterior. Lo pre- dado. El pre-azar de palabras que esperan sedientas encontrarte en algún futuro, describiéndote mejor, de mas cerca, con mas alma.

Y sin querer, ya has empezado a amanecer.


E.B.



miércoles, 28 de abril de 2010




Hoy prendí ese pucho; -ese que tiene un gusto distinto apenas probas la primer pitada-, que además te encuentra lejos de la conciencia de ese cigarro. Pero te trae, te sienta de nuevo. Te habla.

Quería escribirte ayer para despojar sobre este colchón blanco sensaciones más frescas... Hoy por ejemplo ya pasó lo del pucho. Esas cosas te marcan.






miércoles, 21 de abril de 2010

Ya sé. Pero si soltas la soga exijo un par de metros libres.
Directo a mis hormonas cerebrales, con un solo color de figura fondo y que sea un gris el que delinee el límite.

Las estaciones me manejan la sangre, se me desorganiza la piel.
Café de meses con trocitos de inviernos.

¿Cómo se dibuja un hilo? Solo. Sin objeto referencial. Un hilo, extendido, sin aguja. Flotando. Esperando a ser un objeto significante para animar a manchar la blancura imperial de una hoja en blanco.
Un solo hilo. ¿Lo cortás?

Los aprendizajes los siento como una torre de naipes armada con fascinación y cuidado cuando uno es niño. Igual… cuando uno rompe con lo aprehendido también se vive como una especie de oda al poder.

Un algo eterno. Eterno.
                      
                          Si me liberan de culpas no sabré anticipar mis errores.



E.B.

Collage intermedio


*

Me duelen mucho los ojos con este insomnio.




*
Por ahí las miradas son tan fuertes, por ahí el pasado intenta huir por tus ojos y entrar desde mis pies… He levantado nuevas ideologías de paso y no pretendo llevarte conmigo esta vez.
Voy a buscar, pelear, resistir, una acumulación de libertades que huyen en voces bajas, susurros hacia mí misma.

Cómo arden las conjeturas…

(diccionario: Conjetura, dos puntos, juicio probable de cierta cosa que se deduce por alguna señal o noticia).

Yo confundo mucho las cosas. Tal vez sea eso.
Las máscaras de Goffman.
El teatro tuyo.




*
Y de repente el agua para el mate se nos hierve y lloro como un niño, con las dos manos tapándose la cara.

Cuidado. No nos acerquemos, entendamos que nunca fuimos lo que quisimos ser.

Pero los cuerpos, ah los cuerpos son distintos… son plumas que se traspasan las pieles.



E.B.

viernes, 26 de marzo de 2010

Mural de milonga

 (Escrito durante un encuentro en Villa Maternidad el 25/07/08 para impedir el desalojo de la gente que ocupaba ese lugar)




Si es necesario un punto para acarrear la dirección de fuga que luego formará un recorrido... es muy ingenuo pretender una velocidad.
Si un niño con ojos secos y piel arrugada se acerca y admira los puntos de colores que este encuentro crea... si él puede verlos, cómo es posible pensar en normativas o paranoias caprichosas de ideologías de etiqueta.
Tal vez se recaiga siempre en lo mismo, sin embargo en cada recaer hay una perspectiva que rota, se multiplica, nunca desaparece.
Cada niño aquí es una extensión...
Cada pared derrumbada es una escalera para trepar más alto y volver a construirla.
Cada golpe, cada palo. Si de eso se trata para ustedes, para ellos también será así.
Cómo pretender educar si uno mismo tiene problemas con las distancias de los cuerpos aunque no de las mentes.
Cómo pretender no educar si es necesario luchar contra uno mismo mientras sin pretenderlo se trasmite algo al otro.
Cada persona aquí y ahora está transformandome.
Pegar un grito y romper conmigo misma.
Poder tomar tu mano niño-niña, poder no tenerte miedo de que puedas desnudarme en un segundo.
Poder abrazarte... igualarme a ti.
Igualarme...
Escuchar las miradas...
Apropiarse del gusto y el aroma de este lugar.
Desapropiarnos de costumbres y caprichos.
Silenciar los miedos.
Que los tambores se hagan escuchar, que realmente encendamos el colectivo, el grupo humano...
El igual.
Hay espejos que son ojos.
Hay otros que se reflejan
Hay de los últimos: cuando uno se iguala... en ojos y espacios.












 









E.B.