Oh las veces que París/ o cualquier
ciudad del
mundo/ fue tu
cuello./
¿Qué querés que haga?/ está en mi naturaleza/ de
vampiro/ vos
nunca
dejes de
morderme.


E. Rodrígez


PARA LEER EN FORMA INTERROGATIVA

Has visto,
verdaderamente has visto
la nieve, los astros, los pasos afelpados de la brisa...

Has tocado,
de verdad has tocado
el plato, el pan, la cara de esa mujer que tanto amás...

Has vivido
como un golpe en la frente,
el instante, el jadeo, la caída, la fuga...

Has sabido
con cada poro de la piel sabido
que tus ojos, tus manos, tu sexo, tu blando corazón,

había que tirarlos
había que llorarlos
había que inventarlos otra vez.


Julio Cortázar

sábado, 17 de marzo de 2012


Encerrada en una cajita...
De cristal...

Con sonrisas viejas
de una cama.

En una habitación pintada y escrita, (mías de vos)
de una casa, (por sus manos)

en un barrio... (con una moto ladrando desde afuera)
                          que ya no se dibujaron más- (por suerte la moto, tristeza tus manos)


Escuchando mujeres que me llevan a tus mujeres,
una princesita, una perra juguetona,
(tus manos de nuevo),
                                                                   cebando un mate
                                                                   cambiandote para ir a trabajar.

Rutinas dulces e infinitas. Encontrar lo dulce en lo infinito es lo que más te agradezco. El adiós inesperado es lo que más me cuesta amar.


Encerrada en la cajita. Ahí te guardo, o al menos te invento.

Ya no te recuerdo.
            O sí.
Pero nunca llegué a saber quién eras realmente...
            O tal vez sí.

demasiado ví
lo que
no
llegarías
a
lamer...


E.B.