Oh las veces que París/ o cualquier
ciudad del
mundo/ fue tu
cuello./
¿Qué querés que haga?/ está en mi naturaleza/ de
vampiro/ vos
nunca
dejes de
morderme.


E. Rodrígez


PARA LEER EN FORMA INTERROGATIVA

Has visto,
verdaderamente has visto
la nieve, los astros, los pasos afelpados de la brisa...

Has tocado,
de verdad has tocado
el plato, el pan, la cara de esa mujer que tanto amás...

Has vivido
como un golpe en la frente,
el instante, el jadeo, la caída, la fuga...

Has sabido
con cada poro de la piel sabido
que tus ojos, tus manos, tu sexo, tu blando corazón,

había que tirarlos
había que llorarlos
había que inventarlos otra vez.


Julio Cortázar

viernes, 23 de julio de 2010

Actualidad



Cómo se hará para recomenzar todas las mañanas sin paños fríos sobre la frente.
Será cuestión de edades y sin sentidos.
Será cuestión de empezar a gritarse con voz más baja, susurrar las directivas, acariciarse los pies mientras encaminamos la página.

Mandaré un ultimátum a todas las sinonimias entre vos y yo. Las estrellas son fugaces en nuestras identidades.
Dar imperativos abstractos no solucionará este costado de la cadera si no descargo la mochila equivocada que cargué. El desnivel que violentamente cavaste en el piso no se empareja tirando tierra tampoco.

A veces coinciden los momentos, (el de la piel roja pero seca), el momento de las imposibilidades de concretar nada más que palabras, y preguntarse cuánto de novedad traerán las significaciones de estos dolores instintivos.

                                El ruido de una hoja arrancada del cuaderno puede aturdir.

Recuerdo descubrir un horizonte redondo desde un faro y enloquecer. (Los ojos brillaron igual que tu primera aparición aquella vez).

¿Qué es lo nuevo?
Esto lo es. Y no es mucho.
La palpitación de la espera, la ansiedad del reloj barriendo poco a poco aquellas palabras hasta transformarlas, maldito tiempo dueño de mis esperanzas.

Quiero unas manos que me acaricien y quiero que sean las mías primero.

Dale, ya sabes que si hablo demasiado voy a empezar a inquirir para que digas lo que ya nunca tus labios volverán a decir.
Me acepto en reparación.

¿Qué es lo nuevo entonces?
El tiempo, lo de siempre y lo que nunca imaginamos.


E.B.

sábado, 17 de julio de 2010

EL MAR Y LOS POETAS

No hay lugar a dudas. He viajado y no puedo escapar de esa sensación de no volver, no inducir nada. Si fuera posible hacer algo sin andar sabiendo nada.
Las pretensiones y los olvidos no hacen crecer árboles, ni mucho menos conocen las raíces… Una hermosa raíz.
Ni siquiera logro hacer coincidir el lugar en el que estoy y este ahora con resonancia a tango líquido.
El río no para de acomodar los sonidos. Nunca acalla. Anochece y el tango endulza los labios.
No podría dejar de ser poeta, dijeron por ahí, en los rincones del mar.


Foto: Florencia Salto


E.B.

DIJERON, DICEN


Me dijeron que te use.
Me dijeron que respire profundo pero que no me vacíe.
Me dijeron que nunca te ibas a ir de mí… (ahora que lo pienso tus labios una vez formaron una cercanía similar).
Me dijeron que nada cerrará. Y una vez tú dijiste: “No hay un absoluto, todo recomienza.”

Me viven diciendo; y yo vivo en silencio.

Anoche no podía dormir, y te susurraba secretos siempre mal confesados por medio de las palabras. Anoche me hablaba a mi misma y no lograba verme completa fuera de esta humareda.
Se dicen muchas cosas, tantas. Yo no puedo siquiera asegurar mi próximo paso, puedo subir las escaleras, seguir viendo que puedo llegar más alto... pero no subo; no subo porque soy conciente de que nunca aprendí a bajar.

Y todo parece un frágil acuerdo de las partes, todo parece decirme que es bueno no haber aprendido nunca a bajar.
También me dijeron que si hay algo bueno de tocar fondo es que ya no se puede caer mucho más.

Hoy digo día gris, hoy digo lluvia,
hoy vos.


E.B.

CAPRICHO

Si se lo proponía podía saltar la pared. Solo era cal, solo cáscara, ya nadie la sostenía del otro lado.
Si se decidía podía cortar el hilo con un suspiro sincero (se encuentran pocos en la historia del mundo).
Un espejo, una silla, y un hilo.
Elementos inofensivos.
Palabras.
Solo palabras que
uno las quiere
significar peligrosas,
capricho,

puro capricho.-


E.B.

ANOTACIONES LEGIBLES


Otra vez el espacio se vuelve delator de animales personales que olfatean desde el aire. Este respirar distinto, ese dormir “tan por el aire”... estos pies que ya no dejan huellas sino que pisan miles de otras, ajenas.

El cuerpo se metamorfosea de forma casi cómplice, este complot del que tanto me siento perseguida ya lo dilucidé: es mi sombra la que juega conmigo, esa noche pícara que se anuda en mi mente... se multiplica, se hace espesa. No para de jugar...

Y busco, busco ese equilibrio utópico, y creo violentamente que no existe y por pensar eso busco su contradicción, su opuesto, algo late del otro lado de las cosas... ahí husmeo yo, en las existencialidades de lo absurdo, en la cara de la perra calle: tan cotidiana e irreconocible todo el tiempo.

Y ya no me molesta este hecho privado en mí. Este volver a recaer en lo mismo, esta dialéctica de vómitos que elijo como despertador en mis días; ese hilo sinrazón que me mantiene sutil, atenta a esta vida pebeta, a este tiempo tan verde y viejo.

Hay párpados... hay miradas. Hay cavilaciones de segundos que conforman un destino encuadrado y perfecto para olvidar, colgarlo en la pieza y admirarlo como adorno. No me interesa lo lejano del futuro sino su inmediatez incorregible, nadie quiere aceptar que el mañana es hoy y el presente un pasado tan ajeno como universal.

El ambiente hoy me hizo delatar muchas palabras juntas, que buscaron ilusas y sumisas vestirse de lógica, contener en ellas mismas una suerte de coherencia y literatura burda.
El ambiente, el aire
los párpados y.

E.B.

MATUTINO

Ese cuidado que tienes…
y luego escupes.
Tengo que lavarme la cara y volver a mirarte.
Vienes como un viento que se levanta en una tarde de calor insoportable. De repente reflejas, refrescas, cada hueco entre mi ropa y mi piel. No entras adentro mío, me limpias desde afuera.
Esa manía que cargas…
preguntas como un niño desahuciado, perdido en un mercado buscando a su madre. Yo no puedo recogerte, no soy tu madre.
Preguntás, preguntás. ¿Porqué yo nunca pregunto?
Este miedo que tengo. ¿Servirá para algo? Debe ser por eso que no pregunto.
No veo utilidad dentro de mi cuidado, no veo. No veo nada.
Extraña conspiración, exótica en la zona. Me gusta, no puedo mentir.
¿Subestimo? Seguro.
Y luego escupo, te lavas la cara y preparas el café de las 9. Noticiero y puerta que da a la calle.

E.B.

VANIDADES



Es en vano, no puedo con vos ni con nadie que se te asemeje en características.
Sos un vaivén de sensaciones, por momentos incontenibles de euforia, otras calladas y viscosas de nostalgia. Derribas lo real, te volves moral de inquisición.
No quiero un equilibrio proveniente de dos balanzas tan diferentes. La Vida pesa más che… qué se le va a hacer Amor, pareciera que podes derribar cualquier muro de circunstancias pero justamente creo que de ahí procedes.
No me interesa tenerte sino fuera por este vacío nocturno, es tan práctico lo mental que asusta el hecho de la verdad. Miro por la ventana, miro hacia dentro. Me pienso y me proyecto, ya no se qué es lo vergonzoso, no puedo con los límites entre blanco y negro.
No me interesa tenerte porque justamente estoy buscándote constantemente. Búsqueda y salvación: unión utópica hecha. Aquí si hay vergüenza.
Es en vano, no puedo conmigo misma, no puedo con la caja eléctrica que nunca calla, y si está apagado es lo mismo, representa… representa.
No puedo con los autos y esa avenida, esa casa, esa dirección…
No pude con tus ojos anoche, no puedo con la lapicera ahora.
Ah vida melancólica que banal eres…
Maldita razón humana.

Si verdaderamente uno quiere creer en la utopía, deberías haber nacido allí,

y solo allí-.


E.B.

ALGO DEL MOMENTO

Una pelusa hubiese bastado.
Alguna morisqueta jugada en el momento inoportuno, el de la risa, el de tu pelo formando una figura que jamás hubiera imaginado.
A esta hora del crepúsculo es medio idiota engañarse, ba, uno se siente así, medio perdido entre el alcohol y tu rostro, la guerra eterna de lo mental y lo otro, que todavía no encuentra nombre en el diccionario.
Es raro escribir sin pensar tanto. Llueve, sí. Llueve y mis pies están secos, ¿de qué sirve entonces?
Es casi traslucida la sensación de este momento… pero no cabe en una palma explicarlo, no es necesario, no te extraño, no es necesario…
no te extraño.

No sabes a agua, sabes a sed… tienes el complemento en este escrito, estás al principio y al final…
¡Qué crezca tu orgullo!, ¡qué sea insaciable!
Solo así sabrás que no sirve de nada, ni tu gloria ni esta perdición de no saber qué estoy escribiendo, de no saber cuándo parará de llover, de no querer leer en tus palabras cuánto tiempo le quedan a tus ojos…

Una gota de mi sudor hubiese sido suficiente. Darme cuenta del esfuerzo casi artista que hiciste para que me diera vuelta, fue demasiada la felicidad de tenerte pero tan flaca las ansias de devolverte.
Ese era el punto.
Había que devolverte.

Y ahora que te presentas así, con ese recibo entre tus manos...
Creyendo, pensando… ¿dudarás? que es sólo por un tramite cerca de acá… te digo que no pienso devolverte ni un milímetro de lo que tomé de ti, ni tus dudas ni tus franquezas, nada.
Absolutamente
Nada.


E.B.

ALFOMBRAS


Como si el presente se pudiera... Simplemente alfombrar.
No es fácil hacerte a un lado... Tal vez fue un error.
Pero ¿de qué falla estamos hablando si sigo igual, por qué te buscaré en la ventana?

A veces es difícil hacer un límite, volver cuerpo a algo que anda en el aire... explicar lo inexplicable tal vez.

Me voy extinguiendo... a cada chispa de muerte, a cada bostezo de madrugada y alcohol.

No hay mas jazz a lo lejos, solo tu imagen, que también empieza a huir de terrible amenaza crepuscular.
0

E.B.

viernes, 16 de julio de 2010

LAS MANOS

Por qué ese horror a las perras negras. Ese terror de poder verme en las letras, en los dientes que crujen como si alguna sustancia pudiera hacer crujir así de verdad.
Como si algo de esto se convirtiera en algo tangible, que abrigue, que susurre vaya a saber qué verdad…

Cuantas sensaciones más hasta saber que esta es la única. Lo distinto…
La raza.
Y vos no me miras porque sabes de qué te hablo.

Y mi mandíbula dispara sensaciones.
Mi estómago se encoje.
Y estoy escribiendo en un lugar público, y tiemblo, no paro.

No sé.
Hacía mucho tiempo, mucho tiempo y sin embargo mi mano va más rápido.
Todo es una velocidad.

Vos y yo somos velocidad.
Cuando lleguemos…
Olvidémonos de las manos…

E.B.

LA LOCURA


La locura puede ser una intersección, un desmán propicio para la redentora lógica.
La locura puede ocurrir en el instante mismo que acometo una ley, un desliz, un edén.
Hay anteojos que me miran, idénticos, colgando, nebulosos.
El tema de las palabras y el tiempo.
El tema de los silencios sordos.

A mí me basta con seguir… con seguir mirando la Oceanía, sin ya tratar de cortar el punto de fuga. Sin ya pretender aprender o poder explicar mi propio rizoma, mi actual karma.
Las voces hablan solas, en todos lados, en cada rincón de este lugar.
Las velas se apagan porque hay que volver a dormir.

El tema de la locura y la soledad
Tantos temas…

E.B.

IMÁGENES

Un lápiz azul que se cae en la arena
Tu retórica sonrisa, tu luz inapagable.
Un olor a verano que se estira. Te abraza hasta las piernas, no me deja ir…
La forma que cambia, que nunca para. Los miedos que se enojan conmigo porque pretendo obviarlos.
Son horas las que me pasó hablando de ti. Buscando desesperadamente toparme con un extraño que no te conozca, al cual le pueda preguntar si eres de verdad.

Me veo juntando tapitas en el mar.
Me vi sonriente.
Me veo ahora, otra vez… me veo ahora.

Igual voy a invadirme.
Voy a envalijar otro camino.

No encuentro más plumas en mi almohada desde que te permití otra vez un lugar. Extraño a ese nuevo pájaro, esa brisa de mar y aire; que descuido, que temo, que quiero.

E.B.

GARGANTA


Que raro que se vuelve todo. Me hundiría en la filosofía pero no sobreviviría descalza…
Tragar y tragar…no saber si mi garganta es mía. Tener ansias de saber nada para poder cambiar algo. Quiero cambiar algo…
Tus ojos me dijeron que hay más vida después de la muerte. Tu boca maldijo las palabras y alabó la locura. Mis pies encogieron porque la vibración fue fuerte. Y ahora tengo sed. Ansias. Ganas.

E.B.

NORA DANZA

Yo no sé que tanto deseo esta soledad, de un solo cuerpo y desenlace. Si al final me enciendo un pucho, algo así como la combustión de algo que necesito ver ceniza y poder manipular.

Exactamente cuál es el oasis de ambiente perfecto para un hombre solo no lo sé. Insisto en que mi urgencia fue denunciada inmediata y aseguro palpable, se pintaba en el pecho una especie de mesa de café con vista a la ventana… inevitable la seducción que eso me implica.
No me consideren narcisista tampoco, ya que es casualidad de cada segundo que se mide con ánimo de atrapar al tiempo, que esta cita con mi encuentro a solas salga bien o mal, términos infinitos de charlas y chistes, un bar privado digamos.
El bien y el mal en mí tienen definición aleatoria.



(Silencio de la tinta).



Asociación y pensamiento de lo sucedido sin palabra:

“Nora comienza a danzar, dando vueltas y vueltas bajo la lluvia,
mi cuerpo se relaja a la melodía final.
veo colores, puedo ver los colores…

¿Será auténtico este lugar?”


Apago el cigarro y la vista del lugar se asienta, amanece de montaña la neblina de esta ciudad, de este cuarto.
La cabeza nunca para, eso ya es un silogismo estructural, pero bueno… si hasta parece intelectual esta pena.
Pena o simple energía que recorre hoy su curso con tormenta de azar, manchas de pintura espesa y brillante.

Siento que estoy dejando pasar un dolor con mucho peso, un amor de alto vuelo. Lo tengo que dejar, es bueno. Me trasmite libertad no tenerte que pensar con categoría. Sí debo confesar que tienes tu pieza de recuerdo y recreación, solo por un vicio tosco del amor, estás en frasquitos de aromas y cosquillas… es lindo recorrerte sólo así.

De lo otro que se ocupe otro. Es fácil llamarte, pero mi bienvenida te espero distinta y te fuiste nueva.
Curioso mi cuadro de situación hoy.

Me cité conmigo y mi soledad:
- Hola. Te presento a mis pensamientos… Este encuentro
va a ser interesante-.

E.B.

LILA



-Era lila…-
Lo dijiste con una tristeza tal…
Se que no volveré a verte, lila. Para mí tu color es el celeste, o tal vez, el turquesa.
Estabas tan triste. Por mí, por vos, por ella, por nada. Vaya a saber, no quiero saber en realidad. Sólo quería abrazarte un tiempo más bajo la luna. Por circunstancias técnicas y de acompañamiento no se pudo. Sin embargo las ganas, tus ojos tristes, tus manos cerradas, mi mirada ida.
Y aquí estás de nuevo, en la sombra de la lapicera, doblada sobre mis pies. Musa de las más difíciles de seducir.
Todo se transforma. Qué distante fueron las miradas. Y obviamente no dejemos de lado la posibilidad de absurdas.
Dijiste lila, sin embargo yo creo que era verde. Esa cintita que colocaste alrededor de tu cuello, que danzaba feliz en el aire de septiembre.
¿Porqué trajiste ese recuerdo al aire vivo? Me cortaste un mechón de pelo nuevo…
Pajarillo, muero por tus verdaderas alas. Te las robaré una de estas noches. Lo haré y trataré de volar lejos, algo que nunca me animé a hacer; como tampoco puedo aprender a acercarme sin espantarte o herirme.
Pajarillo de arena, te me resbalaste entre mis manos. Así te vi huir, caer. Así te bese los párpados… que estaban cerrados. Siempre cerrados.
Yo creo que era verde… y vos brillabas de turquesa. Aunque la última vez te haya visto como el mar,
azul oscuro: como te gustan a ti las noches.

E.B.