Oh las veces que París/ o cualquier
ciudad del
mundo/ fue tu
cuello./
¿Qué querés que haga?/ está en mi naturaleza/ de
vampiro/ vos
nunca
dejes de
morderme.


E. Rodrígez


PARA LEER EN FORMA INTERROGATIVA

Has visto,
verdaderamente has visto
la nieve, los astros, los pasos afelpados de la brisa...

Has tocado,
de verdad has tocado
el plato, el pan, la cara de esa mujer que tanto amás...

Has vivido
como un golpe en la frente,
el instante, el jadeo, la caída, la fuga...

Has sabido
con cada poro de la piel sabido
que tus ojos, tus manos, tu sexo, tu blando corazón,

había que tirarlos
había que llorarlos
había que inventarlos otra vez.


Julio Cortázar

sábado, 17 de julio de 2010

ALGO DEL MOMENTO

Una pelusa hubiese bastado.
Alguna morisqueta jugada en el momento inoportuno, el de la risa, el de tu pelo formando una figura que jamás hubiera imaginado.
A esta hora del crepúsculo es medio idiota engañarse, ba, uno se siente así, medio perdido entre el alcohol y tu rostro, la guerra eterna de lo mental y lo otro, que todavía no encuentra nombre en el diccionario.
Es raro escribir sin pensar tanto. Llueve, sí. Llueve y mis pies están secos, ¿de qué sirve entonces?
Es casi traslucida la sensación de este momento… pero no cabe en una palma explicarlo, no es necesario, no te extraño, no es necesario…
no te extraño.

No sabes a agua, sabes a sed… tienes el complemento en este escrito, estás al principio y al final…
¡Qué crezca tu orgullo!, ¡qué sea insaciable!
Solo así sabrás que no sirve de nada, ni tu gloria ni esta perdición de no saber qué estoy escribiendo, de no saber cuándo parará de llover, de no querer leer en tus palabras cuánto tiempo le quedan a tus ojos…

Una gota de mi sudor hubiese sido suficiente. Darme cuenta del esfuerzo casi artista que hiciste para que me diera vuelta, fue demasiada la felicidad de tenerte pero tan flaca las ansias de devolverte.
Ese era el punto.
Había que devolverte.

Y ahora que te presentas así, con ese recibo entre tus manos...
Creyendo, pensando… ¿dudarás? que es sólo por un tramite cerca de acá… te digo que no pienso devolverte ni un milímetro de lo que tomé de ti, ni tus dudas ni tus franquezas, nada.
Absolutamente
Nada.


E.B.

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