Oh las veces que París/ o cualquier
ciudad del
mundo/ fue tu
cuello./
¿Qué querés que haga?/ está en mi naturaleza/ de
vampiro/ vos
nunca
dejes de
morderme.


E. Rodrígez


PARA LEER EN FORMA INTERROGATIVA

Has visto,
verdaderamente has visto
la nieve, los astros, los pasos afelpados de la brisa...

Has tocado,
de verdad has tocado
el plato, el pan, la cara de esa mujer que tanto amás...

Has vivido
como un golpe en la frente,
el instante, el jadeo, la caída, la fuga...

Has sabido
con cada poro de la piel sabido
que tus ojos, tus manos, tu sexo, tu blando corazón,

había que tirarlos
había que llorarlos
había que inventarlos otra vez.


Julio Cortázar

viernes, 16 de julio de 2010

LAS MANOS

Por qué ese horror a las perras negras. Ese terror de poder verme en las letras, en los dientes que crujen como si alguna sustancia pudiera hacer crujir así de verdad.
Como si algo de esto se convirtiera en algo tangible, que abrigue, que susurre vaya a saber qué verdad…

Cuantas sensaciones más hasta saber que esta es la única. Lo distinto…
La raza.
Y vos no me miras porque sabes de qué te hablo.

Y mi mandíbula dispara sensaciones.
Mi estómago se encoje.
Y estoy escribiendo en un lugar público, y tiemblo, no paro.

No sé.
Hacía mucho tiempo, mucho tiempo y sin embargo mi mano va más rápido.
Todo es una velocidad.

Vos y yo somos velocidad.
Cuando lleguemos…
Olvidémonos de las manos…

E.B.

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