Oh las veces que París/ o cualquier
ciudad del
mundo/ fue tu
cuello./
¿Qué querés que haga?/ está en mi naturaleza/ de
vampiro/ vos
nunca
dejes de
morderme.


E. Rodrígez


PARA LEER EN FORMA INTERROGATIVA

Has visto,
verdaderamente has visto
la nieve, los astros, los pasos afelpados de la brisa...

Has tocado,
de verdad has tocado
el plato, el pan, la cara de esa mujer que tanto amás...

Has vivido
como un golpe en la frente,
el instante, el jadeo, la caída, la fuga...

Has sabido
con cada poro de la piel sabido
que tus ojos, tus manos, tu sexo, tu blando corazón,

había que tirarlos
había que llorarlos
había que inventarlos otra vez.


Julio Cortázar

martes, 18 de junio de 2013

PAJAROS DE LA NOCHE


Reconocerme en mis propias letras,
buscarme en mi propio cuerpo,
aprender a habitarme, a calmarme con mis propias caricias.

Es dificil eso de volver a los fantasmas potenciales ángeles.
Me es dificil verte a los ojos sin saber pedirte un abrazo, cuando tanto lo quería, cuando tanto lo necesitaba...

Estoy cansada de mi, de las caretas, de los píes fríos, del cuerpo tenso.
Volver a susurrarme “se puede”, animar a las uñas a no ser comidas por los pájaros de la noche, empujar el barquito sin esperar que se hunda, soplarlo, dejarlo ir mar adentro.

La oscuridad de la soledad, el piecito amigo que empuja para que uno vea el sol, para que uno entienda que la naturaleza insiste, que el arbol resiste quieto, con sabiduría arrastra por el fondo sus raíces y alimenta ese abajo,
que es la base,
que para algunos es principio,
que para otros es final.

Almita mía no desesperes, yo en el fondo quiero.
Yo en el fondo amo.
Yo me quiero encontrar.
Y para mi llegar allá es recién volver a empezar.

E.B.



domingo, 9 de junio de 2013

IMPÁS EXACTO


Iba tallando los sueños... iba sin madera.
Traspasaste el proceso, el tiempo mental, la constancia aprehendida.
La mala educación.

Esa calma... ahora que lo pienso, esa paz que buscaba no es que fuera impulcra, no es que fuera blanca nomás.
Era cuerpo.
Era instinto.
Eran cavilaciones inmensas de miradas que no se asustaban.

No me pude escapar de tu mirada, pero a la vez tanto tiempo de cuerpo me parecía un escape, a mí, de vos.
No estaba acostumbrada a eso de mirar sin hablar, de volar sin controlar, de extrañar una sensación, esa de libro viejo pero favorito, una novela feroz.

Fue la velocidad del baile de los labios (el impás exacto).

Se que fue lo mismo para tí, en concepto,
los cuerpos son ritmos y canciones diferentes.
hermosas de escuchar de nuevo.

E.B.

jueves, 6 de junio de 2013

La memoria de los cuerpos


No te fuiste, claramente todo sigue ahí. Permanece.
De todas las formas... Vive.
Fue como si el tiempo no hubiera pasado, o al menos como si todo lo que pasó en estos años no detuviera nuestros besos.
Sedientos,
voraces,
urgentes.

Lo único que había olvidado lo recordé en la primer caricia que recorrió entera tu cuerpo.

Y sí ví caer.
Tu lágrima correr...
Sí. La borré. Sin preguntas.

Aquí sí los años entre nosotras me enseñaron a no tener que necesariamente poner palabras a todo.
El símbolo sobrevive igual sin palabras.
Sos signo.

Sin embargo... la memoria de los cuerpos,
las manos que se buscaban para no abandonarse mientras la noche avanzaba rápido,
muy rápido...

Los cuerpos resisten e insisten... Son inquebrantables.
Nada puede torcer su corteza.
Has quedado en mí tallada, dormida sobre mi cuerpo. Si en la tristeza no hay belleza qué hago con esta luna pellizcada que me mira, me invade.

Mi cuerpo debe olvidar.

E.B.