Oh las veces que París/ o cualquier
ciudad del
mundo/ fue tu
cuello./
¿Qué querés que haga?/ está en mi naturaleza/ de
vampiro/ vos
nunca
dejes de
morderme.


E. Rodrígez


PARA LEER EN FORMA INTERROGATIVA

Has visto,
verdaderamente has visto
la nieve, los astros, los pasos afelpados de la brisa...

Has tocado,
de verdad has tocado
el plato, el pan, la cara de esa mujer que tanto amás...

Has vivido
como un golpe en la frente,
el instante, el jadeo, la caída, la fuga...

Has sabido
con cada poro de la piel sabido
que tus ojos, tus manos, tu sexo, tu blando corazón,

había que tirarlos
había que llorarlos
había que inventarlos otra vez.


Julio Cortázar

martes, 6 de octubre de 2009

Y que más podrían ser estas ganas...

Y qué más podrán ser estas ganas de hablarte, de llamarte en gritos susurrantes. Estas ganas de contarte dónde estoy, donde aún permanezco, ahí de donde nunca sabré irme.
Te escribo porque no puedo no recaer. No puedo no buscar ser dos, conmigo misma no logro mucho.
Te quería contar este nuevo vuelo, no incluirte en él, sólo hacerlo paralelo a tus aires, como siempre amanecieron nuestros cielos.

No sé. Estas en esta ciudad fumando el mismo pucho. Yo en horizontal, tú de cuclillas.
No sé, no puedo no saber como estas. Yo reconstruyendo y tú partiendo.


E.B.

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