Oh las veces que París/ o cualquier
ciudad del
mundo/ fue tu
cuello./
¿Qué querés que haga?/ está en mi naturaleza/ de
vampiro/ vos
nunca
dejes de
morderme.


E. Rodrígez


PARA LEER EN FORMA INTERROGATIVA

Has visto,
verdaderamente has visto
la nieve, los astros, los pasos afelpados de la brisa...

Has tocado,
de verdad has tocado
el plato, el pan, la cara de esa mujer que tanto amás...

Has vivido
como un golpe en la frente,
el instante, el jadeo, la caída, la fuga...

Has sabido
con cada poro de la piel sabido
que tus ojos, tus manos, tu sexo, tu blando corazón,

había que tirarlos
había que llorarlos
había que inventarlos otra vez.


Julio Cortázar

sábado, 24 de octubre de 2009

cuidados intensivos sin sala de espera


Me cuido, me cuido de todo. De los domingos, de no comerme las uñas, de no temerte en las esquinas (en esa esquina), de los lápices con punta.

Me cuido de que siempre la mesa nos separe, me cuido de tus pies felinos (ni hablar de tus ojos).

Me cuido de las arañas, las cucarachas, de los noticieros, de los labios con punta.

Me cuido de encontrarte aunque jamás de buscarte. Cuido a tu planta, le cuento las ramitas, le hablo de mí y de cómo extraña el ser humano a otro similar humano.

Me empecé a cuidar de los bares después de las cuatro de la mañana y de los excesos baratos.

Me cuido de lavarme los dientes, de sacudir la ropa antes de ponérmela.

Me cuido de llorar, aunque ahora mismo icé bandera blanca, también me cuido del no-llorar. El equilibrio siempre te termina lamiendo los pies.

Me cuidé de vos, me cuidé tanto de vos; hasta que se me ocurrió agarrarte cariño.

Me cuido del fantasma, poco-pero-trato-de-intentarlo. (creo-que-es-porque-ya-no-me-importa-más.)


Entre tanto cuidado creo que ya me asqueé-.



E.B.


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