Oh las veces que París/ o cualquier
ciudad del
mundo/ fue tu
cuello./
¿Qué querés que haga?/ está en mi naturaleza/ de
vampiro/ vos
nunca
dejes de
morderme.


E. Rodrígez


PARA LEER EN FORMA INTERROGATIVA

Has visto,
verdaderamente has visto
la nieve, los astros, los pasos afelpados de la brisa...

Has tocado,
de verdad has tocado
el plato, el pan, la cara de esa mujer que tanto amás...

Has vivido
como un golpe en la frente,
el instante, el jadeo, la caída, la fuga...

Has sabido
con cada poro de la piel sabido
que tus ojos, tus manos, tu sexo, tu blando corazón,

había que tirarlos
había que llorarlos
había que inventarlos otra vez.


Julio Cortázar

jueves, 22 de noviembre de 2012

SINCERICIDIO LITERARIO


Y entonces... el temblor de tu intrépida luz.
La memoria de los cuerpos es inquebrantable. Voraz. No duda.

¿Por qué el “más”? La sensación de crecer en pecho, en ansia, en amor.
La negación de sentirte.
La sensación al hacerlo.
Una plenitud negativizada en todo y nada. El ansia exacta de querer derribar uno a uno tus párpados, luna de pieles.
Demasiada barulla entre nuestras palabras... nuestros cuerpos quedan por debajo besándose entre distancias y cigarros mal apagados.

No se qué hacer con vos.



E.B.

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