Oh las veces que París/ o cualquier
ciudad del
mundo/ fue tu
cuello./
¿Qué querés que haga?/ está en mi naturaleza/ de
vampiro/ vos
nunca
dejes de
morderme.


E. Rodrígez


PARA LEER EN FORMA INTERROGATIVA

Has visto,
verdaderamente has visto
la nieve, los astros, los pasos afelpados de la brisa...

Has tocado,
de verdad has tocado
el plato, el pan, la cara de esa mujer que tanto amás...

Has vivido
como un golpe en la frente,
el instante, el jadeo, la caída, la fuga...

Has sabido
con cada poro de la piel sabido
que tus ojos, tus manos, tu sexo, tu blando corazón,

había que tirarlos
había que llorarlos
había que inventarlos otra vez.


Julio Cortázar

domingo, 20 de febrero de 2011

IMAGINAR IDEAS



Siempre es llegar a un lugar y tratar de construir.
Apenas abrir la casa de tu departamento y correr a barrer, a limpiar. A abrir las ventanas porque uno se asfixia rápido, rapidísimo buscar la escoba y ponerla tras la puerta. Descalzarse… repensarse, sentirse con el pulso fuera de serenidad y tratar de entender porqué tanto miedo cada vez que se abre esa puerta. Esa o cualquiera, todas o ninguna. Simplemente siempre algo se termina por conceder, por abrirse luz… -como un simple capullo-.

Cuando decido lo hago siguiendo los sentimientos; en realidad la palabra exacta sería chocarse. Cuando me choco con las cosas, con ciertas personas, en momentos críticos o simplemente cuando hay que decidir abrirte o no la puerta de mi casa…; lo hago en base a las pulsaciones en caos, a esas señales que traspiran el cuerpo y marcan el camino. Elijo el cuerpo.

Y cuando me equivoco, y eso se vuelve dolor, elijo a la razón para subsanar el tiempo y caigo en la alabanza de lo concreto. La razón explota contra lo sucedido, contra lo vivido. Como si nunca -y en realidad esa es la cuestión…-, como si nunca hubiese visto cómo fue que sucediste, sucedieron, sucedió… 

El tiempo me atrapa, me mide, me contabiliza y siempre da cualidades a las cosas, cualidades que no existen más allá de la cosa; pero que la razón por ser estructura y tiempo, arrasa con su renombrada memoria y su famoso sentido común. Cualquier delirio se forma aquí. Una guerra de mundos: sentimientos o razón. Sentimientos o razón…


Cuántas veces te lo dije esa vez.


¿Cuántas veces elegiste razón? ¿Y cuantas yo absurdo? 


¿Cuántas veces ganaste esa noche? ¿Y cuántas palabras perdí yo…?



 E.B.



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